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Oceanografía

La acidificación creciente del mar podría tener efectos inesperados en la capa superficial.

La acidificación oceánica podría alterar funciones relevantes para el clima de la capa más externa de los océanos, según un nuevo estudio.

En un experimento liderado por el GEOMAR (Centro Helmholtz de Investigación Oceánica) en Kiel, Alemania, los investigadores observaron un fuerte acoplamiento entre los procesos biológicos en el agua marina y la química de la microcapa superficial del mar. Asimismo, apreciaron un número creciente de bacterias y células de algas especializadas en este microambiente. Estos cambios podrían influir en las interacciones entre el océano y la atmósfera, como por ejemplo el intercambio de gas aire-mar y la emisión de aerosoles marinos que pueden dispersar la radiación solar o contribuir a la formación de nubes..

Como una piel, la microcapa de la superficie del mar separa el océano de la atmósfera. El intercambio de gases y la emisión de aerosoles marinos, dos funciones que son cruciales para el clima, ocurren en esta película que ejerce de frontera..

En el experimento, el equipo de Luisa Galgani constató que a niveles de dióxido de carbono (CO2) más altos, aumentaban las concentraciones de bacterias marinas que habitan la superficie. Las condiciones más ácidas resultantes promovían a su vez cambios en la dinámica de la materia orgánica..

Ya se sabía que la actividad de las bacterias marinas se ve estimulada por una alta abundancia de CO2. Las nuevas observaciones en la microcapa de la superficie marina permiten ahora estimar que esto podría implicar una realimentación positiva sobre el CO2 atmosférico a partir de fuentes oceánicas, es decir, desde el metabolismo microbiano a la interfase aire-agua..

Además, entre otros efectos, la degradación bacteriana estimulada podría afectar mucho a la composición orgánica de las partículas pulverizadas por el mar, de las que depende la capacidad de los aerosoles marinos de interactuar con el sistema climático. Por desgracia, todavía es muy poco lo que se sabe sobre la contribución de los aerosoles marinos al cambio climático. “Nos queda un largo camino por delante antes de que podamos determinar cómo proporciona el océano la materia prima para la formación de las nubes”, advierte Anja Engel, del equipo de investigación. Sin embargo, tal como comenta esta investigadora, el nuevo estudio aporta una pieza adicional al rompecabezas y contribuirá a lograr un mejor conocimiento de la estructura y la dinámica de la interfase aire-agua para estimar mejor las interacciones entre el océano y la atmósfera en un mundo con una alta concentración de CO2..

Gaviota sobre el mar